¿Podemos entrenar la concentración?

La falta de concentración durante el curso escolar es la principal causa de disminución del rendimiento de los estudiantes. Horas vacías delante de un libro abierto pueden significar quedarse atascado en una asignatura o incluso, en el peor de los casos, acabar con la motivación de los jóvenes. La capacidad de atención es una habilidad que el niño va desarrollando a medida que crece. Aun así, esta cualidad se puede entrenar. Existen diversos métodos para conseguir que ésta sea lo más efectiva posible.

Juegos y ejercicios para desarrollar la capacidad de concentración:

  1. Seguir la aguja del reloj: como si de un juego se tratase, procura seguir las agujas del reloj el máximo de tiempo posible. Es un ejercicio sencillo y que se puede practicar estés donde estés.
  2. Aislar sonidos: a primera vista parece fácil, pero no lo es. El primer paso hacia la concentración es saber aislarse del murmullo constante que nos rodea. Si consigues vaciar tu mente y escuchar únicamente el sonido que has escogido aislar, será más sencillo que cuando estudies solo oigas tus pensamientos.
  3. Sopas de letras: es el claro ejemplo de arrinconar el ruido y las distracciones para centrarse en un objetivo, en este caso, las palabras. Esta lección se puede aplicar tanto al estudio como al trabajo.
  4. Sudokus: son ejercicios de estimulación mental, como los crucigramas, que funcionan en el cerebro como la actividad física en el cuerpo. Entre sus beneficios mentales, la estimulación de la lógica, la memoria y el razonamiento, y el entrenamiento de la capacidad de concentración.
  5. Copiar dibujos y dibujos con números: para dibujar se necesita estar presente y prestar atención. Hay que estar en el mundo que te rodea y ser consciente de tu entorno interno y externo. Este proceso exige un grado de concentración comparable al que necesitas cuando estudias. En el caso de los dibujos con números, la dificultad se encuentra en seguir los números sin descontarse, mientras se tiene una visión global y de conjunto del dibujo que se va creando poco a poco a medida que se unen los puntos.
  6. Rompecabezas: jugar con a ordenar sus piezas, hacen que te fijes en ellas, las observes y analices comparándolas con el resto para ver dónde encajan según su forma, color, dibujo. Además, si no tienes delante el modelo que se tiene que construir, los puzzles ejercitan la memoria visual.
  7. Memory o juegos de parejas: como bien su nombre indica, en estos juegos es imprescindible contar con una buena memoria para poder obtener el máximo de parejas. Ganarás si consigues concentrarte en las cartas que han levantado tus contrincantes y recordar que dibujo o palabra había debajo.
  8. Buscar diferencias: esta actividad requiere de una atención especial a los pequeños detalles para poder detectar las diferencias. Cuando te enfrentas a este tipo de pruebas, fijarte en toda la imagen no te ayudará, debes despiezarla y dividirla en sectores más pequeños.
  9. Juegos de mesa: La mayoría de juegos de mesa exigen planificar una estrategia y saber improvisar según los pasos que dan tus contrincantes. Por tanto, es importante mantener la mente alerta.
  10. Juegos de construcción: tienen un gran valor educativo ya que favorecen el desarrollo motriz y trabajan y mejoran la coordinación ojo-mano. Además, aumentan la inteligencia, la creatividad y la concentración del niño.

¿Qué otras ideas se te ocurren para trabajar la concentración? Seguro que hay más juegos y trucos para practicar y ejercitar la capacidad de atención. Comparte el artículo para que entre todos podamos crear un abanico más amplio de recursos.

El poder del «NO» en las emociones del niñ@

«No llores» , «tienes que ser valiente», «los hombres no lloran» , «¿llorando se soluciona algo?» , «¿tienes ganas de llorar?», …

¿Nos hemos parado a pensar en el poder de estas frases? No solo decimos NO a la conducta, sino que decimos con esto NO al niñ@ y a sus emociones. Aprenden a reprimir, no a expresar y, con esto,  surgirán implicaciones en su desarrollo.

No es de extrañar que eduquemos así, ya que reproducimos el mensaje educativo que la mayoría hemos recibido pero no debemos olvidar que el llanto es un mecanismo natural que debe ser usado.

Para poder proporcionar una educación emocional y que comprendan sus emociones, deberíamos desterrar ciertas frases en nuestro discurso y ciertos hábitos que dan ejemplo. Algo contrario a lo que solemos hacer cuando somos adultos debido a que tendemos a bloquear pensamientos, emociones y comportamientos, que se aleja mucho de resolver la cuestión que los provoca, tan sólo se bloquean, no se eliminan ni se reconducen.

Entonces, ¿cómo debemos actuar? A veces, en ciertas situaciones, es inevitable utilizar aquellas frases que nos decían en nuestra infancia porque la mente actúa tan rápido que no nos da tiempo a meditar la respuesta y, el estrés diario, acentúa este hecho. La tristeza, la alegría, la rabia… deben ser enseñadas desde que nacen para que reconozcan la causa y que las lágrimas son la respuesta natural ante algo que nos incomoda o nos gusta y, a su vez, poder canalizarse. Debemos ofrecer modelos de autorregulación adecuados y favorecer la capacidad de reflexionar sobre el malestar que nos proporciona.

«No llores» tan sólo favorece el afrontamiento basado en el miedo y en la negación del mensaje que el llanto ofrece. Puede llegar a ser una emoción molesta y negativa pero no quiere decir que sea insana o innecesaria. En este punto, debemos ayudarlos a aliviar y a salir de ese bucle.

¿Y si el llanto viene provocado por una rabieta? ¿Debemos permitir las rabietas? NO. Entre los 2 y los 6 años son  especialmente frecuentes pero, sobre todo, importantes. El autocontrol del adulto brindará la posibilidad de resolver la etapa con éxito aunque, en ocasiones, se pierda la paciencia, es preferible respirar, tomar unos segundos, y emitir mensajes que les transmita la aceptación de sus emociones  y el rechazo de conductas negativas.

Es una tarea difícil que cualquier experto reconocería como tal y por eso sólo se pueden buscar y utilizar las herramientas que os sirvan para actuar de la forma más beneficiosa en el desarrollo.

No olvidéis que las emociones se tornan complejas. Debemos ir enseñándoles que es compatible estar triste con estar enfadado o avergonzado. Esto irán integrándolo, poco a poco, según vayan madurando y flexibilizando su pensamiento.

En definitiva, sea la causa que sea la que provoque el llanto, debemos favorecer el análisis del niño y ayudarles a ponerle nombre al origen de su malestar para favorecer la regulación y la flexibilidad en un momento en el que sus pensamientos están desordenados y «no responden» de manera adecuada para ellos.

Espero que os haya sido útil y no olvidéis compartir!

 

LO QUE SE RESISTE, PERSISTE… “QUIEN TE ENFADA, TE DOMINA”

 Piénsalo bien, o ¿no es verdad? Cuando algo no ha sucedido como queríamos o alguien no ha respondido como esperábamos, cuando nos ha molestado el comportamiento de una persona o lo que nos ha dicho, solemos expresar lo que sentimos con expresiones como “me has hecho enfadar”, “me has hecho daño”, “me has cabreado…”

Si nos paramos a reflexionar sobre ello y decidimos profundizar, la traducción de nuestros mensajes viene a ser algo tal como “tú eres el culpable de cómo me siento”, “tú eres el responsable de que yo esté así” o “tú me has perjudicado”, es decir, yo estoy mal por tu culpa. Sigue leyendo

«¡NO!» «ES POR TU BIEN»

Cuando somos pequeños, nuestro talento innato es descubierto casi al instante por nuestros mayores. Niños que no paran de correr y saltar tras un balón, otros a los que les encanta dibujar, cantar o bailar… Talentos que son apagados, en muchos casos, conforme crecemos bajo la inocente creencia de lo que nos dicen. ¿Cuántos de nosotros no hemos dicho u oído alguna vez aquello de “Eso no te va a dar de comer” “Deja eso y coge un libro”?

Estoy segura que muchos lo habéis confirmado en vuestra mente. Ahora bien, dejadme que dude que, sin esa práctica continua, hubiese existido Picasso, García Lorca o Messi (por acercarme a la actualidad). Sigue leyendo

Inicio

EDUKARTE es un centro psicológico y educativo dirigido a alumnos desde Infantil a Bachillerato donde trabajamos de forma integral los aspectos educativos, psicológicos, emocionales, sociales y familiares de los niños y jóvenes en edad escolar. Además, disponemos del servicio de English School, donde trabajamos por proyectos de trabajo para que aprendan de forma original, dinámica, autónoma y divertida, siendo acompañado el aprendizaje con el método Jolly phonics y la inmersión lingüistica desde los 3 años.

Situado en el Bulevar de Huércal de Almería, abrió sus puertas en septiembre de 2014, con alumnos/as desde los 3 años. Incorporando novedosos métodos en el municipio, cerró el primer curso con más de un centenar de alumnos/as y un 90% de aprobados en todas las materias.

Entre los servicios disponibles encontramos distintas modalidades, desde infantil a bachiller, para el aprendizaje, con grupos reducidos, material personalizado, talleres educativos (habilidades sociales, relajación, técnicas de estudio, cocina…) o academia de inglés. Trabajamos de forma conjunta familia, alumno y centro, yendo a las tutorías para una mayor atención. Sigue leyendo